Casi 2500 años de historia ha dejado en Nápoles, muchos testimonios arquitectónicos y artísticos ,que le dan importancia como  antigua capital del sur de Italia.

Nápoles, famosa por la suavidad de su clima, su mar, sus islas  apreciadas en todo el mundo, es la sede del Palacio Real, situado en el centro de Nápoles, a poca distancia de la Piazza Municipio.
Es una solemne y majestuoso palacio que se convirtió en la residencia de los reyes españoles y austríacos.  Planteado desde el año 1600, para una de las capitales más grandes y pobladas del imperio español.

Construida para albergar el Rey de España Felipe III, que había decidido visitar la capital del vice reino : Nápoles, y no existiendo  una residencia digna del monarca (en ese entonces, el  poderoso de la tierra), el conde de Lemos, Fernando Ruiz de Castro, decidió construir este palacio famoso e imponente. La tarea fue confiada al arquitecto suizo Domenico Fontana.

La broma está en el caso de Felipe III, del carácter voluble, el cuál decidió cancelar su visita, 

Parte interion del Palacio Real

pero en este caso el engaño no causo  ningún daño, ya  que naciò  este hermoso palacio señorial, que es parte del patrimonio artístico de Nápoles.

Hay muchos lugares que merece la pena visitar en Nápoles, desde sus famosas islas: Capri y Sorrento, los numerosos castillos, museos e iglesias de su casco antiguo, considerado Patrimonio de la Humanidad. Sin olvidar su gastronomía, considerada la mejor del mundo, y su famosa “Pizza Napolitana”